
Ayer estaba chateando muy tranquilamente en el messenger, pasando un rato agradable, algunas pláticas simples, otras un poco apagadas, en fin una noche como otras, en las que compartes ideas, aprendes sobre motos, sobre psicología, hasta sobre ingeniería biomédica mientras aconsejas a la que él galán la mandó a la fruta, haces planes de viaje, en fin, compartes lo que es tu día a día con los demás y te enteras de lo que ha sido el de ellos. Como dije, era una noche cualquiera hasta que de repente una de las pláticas se puso intensa y ya no sólo se hablaba de las actividades del día, sino de momentos perdidos, de errores, de logros, de cambios, pero principalmente de sentimientos... de sentimientos que fueron, que significaron, que impulsaron y que aunque ya no existen, nos hicieron ser lo que somos hoy. Yo trataba de leer atentamente en mi ventana, pero mi mente ya estaba en otro lugar y en un momento dado vi claramente algo, que si bien me habían repetido por todos lados y de distintas maneras, no había querido yo ver o no había entendido lo que querían hacerme ver. Vi cosas sobre mi y sobre otras personas en función mía y ya sé cómo me afectan y porque y también, creo, ya sé como cambiarlas.
Ya había hablado de como la palabra casualidad desapareció de mi diccionario, esta plática una vez más no fue una casualidad, llegó en el momento preciso, justo cuando estoy por cerrar algunos círculos, cuando necesito tener bien claro lo que quiero para no dudar de lo que tengo que hacer. No es la primera vez que esa pequeña ventana tan simple en mi lap me enseña cosas sobre mi, pero ayer fue verdaderamente especial.... Gracias Rich!